Premamá: 9 meses mágicos

La experiencia del molde

¿Cómo trabajamos?

Lo primero que hacemos es preparar y proteger todo con manteles. Mientras lo hacemos, te contamos cómo va a ser todo el proceso. Tú lo único que debes hacer es ponerte cómoda, relajarte y disfrutar.

Y, ¡eso sí! Debes elegir cómo colocar tus manos, porque definirán tu escultura para siempre.

El momento crucial

Cuando tenemos todo listo, ¡vamos al lío! Es el momento más divertido: descubrir un nuevo material adentrándose en cada poro de tu piel, registrando cada huella.

“¡Está fresquito!” “¡Es viscoso!” “¡Qué sensación más rara!” Cada persona lo vive de una forma, pero siempre de manera positiva. Es toda una experiencia.

Continuamos trabajando en la realización del molde. De tu molde.

En función de la complejidad de la pieza, el tiempo de espera variará. Para las barriguitas de premamá suele rondar los 25 minutos, ya que su proceso es el más laborioso. Para bebés y manos de parejas, basta con un minuto ☺ Más adelante iremos viendo el proceso de otros moldes más sencillos.

“Empieza a gesticular con las manos. Intenta juntar y separar tus dedos. Apriétalos hacia tu barriga. Empezarás a notar cómo se despega de tu piel.”

“Sí, de aquí ya se me ha separado”.

Con cuidado y sin prisa, retiramos el molde de tu cuerpo. Y te enseñamos el negativo. Esto es como la fotografía: Después tendremos que positivar el resultado. Este negativo es la forma exactamente contraria a ti en el espacio.

Después, viene el momento arqueólogo: abrir y desvelar el tesoro que se encuentra bajo ese molde flexible.

Con cuidado, retiramos los pedacitos de material, como decía el gran Miguel Ángel: “La escultura está ahí dentro, tan sólo hay que eliminar el material que sobra”.

Terminamos de limpiar la pieza y ahí está.

Nuestro tesoro. Todo un recuerdo para tocar.

Y es apasionante descubrirlo.

Bellypainting a Ana

Ana fue mi segunda premamá de aquel Abril.

Mi Abril de 2016.

Lo primero que hicimos fue charlar un rato, conocernos, escucharnos. Siempre quiero que me contéis un poquito sobre vuestra historia, para adentrarme en ella y sentirla también mía.

Y Ana me contó que llevaban dos años buscando a su primer pequeñín.

Me di cuenta de toda la ilusión que había detrás de aquel embarazo.

Su frase no podía faltar: “Hasta el infinito” .

Que era un sueño cumplido.

Y que yo tenía la responsabilidad de plasmar todo eso sobre su piel.

Ana me dijo que aquel viaje a Italia había sido mágico para ellos. Que cuando estaban más relajados, sin preocupaciones, disfrutando de su viaje y de ellos, se llevaron la maravillosa sorpresa: ¡Iban a ser papás!

Ana y yo disfrutamos de una bonita mañana de ‘bellypainting’

Acompañando a su frase, debía aparecer una moto: esa motocicleta en la que recorrieron el país vecino. Y entonces me di cuenta de que llevaba un colgante con el símbolo de la moto.

Gracias, Ana, por ponerte en mis manos. Por regalarme vuestra historia.

Gracias, Isa, mi querida fotógrafa, por capturar estas instantáneas tan preciosas ♥

Así empezó todo

Abril de 2016.

Recuerdo cómo comenzó este sueño.

Isa, una magnífica fotógrafa de Granada, me conoció a través de Facebook y contactó conmigo para proponerme una colaboración.

“¿Tú pintas barriguitas? ¿Qué te parece si hacemos una sesión conjunta?”

En ese momento dije “¡Sí!” sin pensármelo, sin ser consciente de todo lo que iba a significar.

Puse en práctica mis conocimientos como maquilladora profesional en la vida real. Hasta el momento sólo había hecho mis pinitos en eso del bellypainting con mi hermana, mi modelo más cercana. Hoy, ese bebé semilla tiene ya 6 años, se llama Naím y es un tiarrón grande y fuerte. -Y también nació en Abril ☺

Tenía la experiencia. Los materiales. La fotógrafa. Y tres premamás de modelo para mí. ¡Para mí! No podía pedir más. Así que, ¡manos a la obra!

8 de abril de 2016. La primera fue ella: Florencia. En el precioso Parque Tico Medina, de Granada.

Florencia fue mi primera modelo de esta etapa.

Florencia quería que le pintase “algo relacionado con el mar. Un pececito o algo así”. Estuvimos viendo posibles diseños y nos decantamos por uno de esos peces orientales tan bonitos, koi.

Lo estábamos pasando pipa. Su bebé se despertó y empezó a responder a los trazos de mis pinceles con pequeñas pataditas. ¿Te imaginas lo que es eso? ¿Lo que significaba para mí? ♥

Todo iba bien pero el cielo se empezó a cubrir con nubes grises y… empezó a llover. ¡Quedaba poco para terminar! Buscamos una alternativa calentita donde terminar nuestro trabajo, y nunca se me olvidará lo bien que nos recibieron en la cafetería La Bombonera.

En La Bombonera nos acogieron con un cómodo sofá y nos sirvieron té calentito ♥

Dejamos atrás las nubes. Y, por fin, pudimos terminar con esa primera experiencia conjunta. Todo un reto para las tres, que finalmente quedó como una bonita anécdota para recordar con mucho cariño.

Esta fue la primera de tres sesiones.

Después vino Ana. Pero eso ya lo contaré en la próxima entrada ☺