Arte accesible

Estamos en tiempos de confinamiento y ello nos obliga a permanecer en casa. Y, en muchas ocasiones, echar la vista atrás. Mi primera exposición individual escultórica se dio en el Espacio Cultural de la Cámara de Comercio de Granada, y fue todo un éxito.

Siempre he defendido la accesibilidad. Y era la ocasión perfecta para aportar mi granito de arena.

Recuerdo cuando estudiaba Escultura. Estaba trabajando con alguna pieza y te decía algún colega: “Qué bonita… ¿Se puede tocar?”.

¡Por favor, sí! Conoce la pieza, rodéala, siente la nobleza del material. Tócala. No tengas miedo. Trátala con respeto y con cuidado, por supuesto, pero tócala.

Esa línea que limita nuestra distancia a las obras de arte en los museos se nos ha quedado grabada a fuego. Y nos da miedo tocar. Nos asusta acercarnos demasiado, por si podemos romper algo. Porque es Arte. Porque es frágil. Y porque nos regañan si osamos traspasar esa frontera.

Esa barrera.

Porque hay personas para las que es una auténtica barrera.

Hace años tuve la suerte de conocer a Mahfoud. Mahfoud es ciego. Y paradójicamente me abrió los ojos. Le hice una escultura de su mano junto a la pata de Nay, su perra guía.

Y, aunque la historia es más larga, hablé con la gente de ONCE Granada, y me tendieron la mano para ayudarme. Me hicieron una placa, en Braille, con los nombres de Mahfoud y Nay.

Así que, cuando estaba preparando mi exposición de esculturas, no pude hacerlo de otro modo: Contacté de nuevo con ONCE y me tradujeron todos los textos y títulos de mis obras a Braille. Para que las personas con discapacidad visual también pudieran tener autonomía y conocer mejor mi obra, sin necesidad de que una persona vidente les estuviera leyendo las cartelas de la sala.

Y así fue.

Recordé a esa gente que me preguntaba con miedo si podía tocar mi obra. Por eso, lo dejé bien claro en el título de la exposición -haciendo alusión al genial Duchamp-, Pieles. Se ruega tocar.

Gracias a la Cámara de Comercio conseguí tener toda mi obra reunida en un espacio amplio, cuidado, seguro y además, accesible. Y pude darle la oportunidad a personas con discapacidad visual de ver, a su manera, lo mismo que el resto de personas. De acercarse a la cultura y a ese espacio cultural. De conocer una técnica nueva, como es el lifecasting, de cerca. De tocar todas las esculturas. Y pudieron, incluso, comerse a la artista, literalmente, probando sus labios hechos en chocolate.

La inauguración fue un día mágico, acompañada además de mis seres queridos, que recordaré toda mi vida. Y que me hace feliz revivir en esta cuarentena.

El periódico Granada Hoy cubrió la noticia, y la puedes ver pinchando aquí.

Nos vemos en la próxima ☺

Premamá: 9 meses mágicos

La experiencia del molde

¿Cómo trabajamos?

Lo primero que hacemos es preparar y proteger todo con manteles. Mientras lo hacemos, te contamos cómo va a ser todo el proceso. Tú lo único que debes hacer es ponerte cómoda, relajarte y disfrutar.

Y, ¡eso sí! Debes elegir cómo colocar tus manos, porque definirán tu escultura para siempre.

El momento crucial

Cuando tenemos todo listo, ¡vamos al lío! Es el momento más divertido: descubrir un nuevo material adentrándose en cada poro de tu piel, registrando cada huella.

“¡Está fresquito!” “¡Es viscoso!” “¡Qué sensación más rara!” Cada persona lo vive de una forma, pero siempre de manera positiva. Es toda una experiencia.

Continuamos trabajando en la realización del molde. De tu molde.

En función de la complejidad de la pieza, el tiempo de espera variará. Para las barriguitas de premamá suele rondar los 25 minutos, ya que su proceso es el más laborioso. Para bebés y manos de parejas, basta con un minuto ☺ Más adelante iremos viendo el proceso de otros moldes más sencillos.

“Empieza a gesticular con las manos. Intenta juntar y separar tus dedos. Apriétalos hacia tu barriga. Empezarás a notar cómo se despega de tu piel.”

“Sí, de aquí ya se me ha separado”.

Con cuidado y sin prisa, retiramos el molde de tu cuerpo. Y te enseñamos el negativo. Esto es como la fotografía: Después tendremos que positivar el resultado. Este negativo es la forma exactamente contraria a ti en el espacio.

Después, viene el momento arqueólogo: abrir y desvelar el tesoro que se encuentra bajo ese molde flexible.

Con cuidado, retiramos los pedacitos de material, como decía el gran Miguel Ángel: “La escultura está ahí dentro, tan sólo hay que eliminar el material que sobra”.

Terminamos de limpiar la pieza y ahí está.

Nuestro tesoro. Todo un recuerdo para tocar.

Y es apasionante descubrirlo.